Es en este sitio donde hemos hecho los últimos vuelos en paramotor, Playa Santa María del Mar en las playas del este de La Habana. De la vista no digo nada, un video vale por 100000 palabras :-)
Gracias Victor, Diego, Ramón Morillas, Mela, Daniel, Bacterio, Luisito, Adrian y todos los demás que nos han ayudado.
Vuelo en paramotor en Playa Santa María del Mar. La Habana Cuba.
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viernes, 26 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Relato de un vuelo en parapente en Granma, Cuba.
Les dejo la historia y fotos de Alexey volando en la zona de "Las Cajitas" en la oriental provincia de Granma.
"...den gracias a Dios que mi GPS está en casa de Ernesto, porque cuando lo tenga en mis manos, ustedes van a ser un punto insignificante en esa Liga Cubana de XC como le dicen jajajajajaja.... Nada, que hayer me mandé otro vuelazo y no fue solo, pues Dany Daniel estaba conmigo en el Sigma 4, pues somos el equipo advance. jajaja... En total solo fueron como 26 o 27 km pero como no traía mi GPS no puedo hablar de Km, pero ya habrá tiempo para eso, este vuelo solo fue para ir calentando los motores jajaja.... Desde las 9 de la mañana esperando a chávez y a Jose Alberto para ir a volar y solo Apareció Chávez y Danielito que pasamos por su casa y se fue con nosotros, cuando llegamos a casa de Javiel, Chávez tiró la mochila y se fue con Annier en el carro, pues ahora está con eso de aprender a manejar para sacar licencia, y ya no vuela por estar arriba del carro, jajaja. En fin solo Dany y yo nos fuimos para Las Cajitas, la zona de vuelo de viento sudeste, la que está a 8 km de Corralillo, hacia el este, a 1:15 h de la carretera caminado, pero por el llano."
"Llegamos y solo habían térmicas, con una suave brisa. Dany preparó primero y salió casi obligado porque tenía miedo de caer en la base de la loma, yo le expliqué bien lo que tenía que hacer para subir y mantenerse, y así lo hizo. Luego salí yo y en unos minutos, ya estabamos girando la primera térmica, luego salimos atrás, no nos gustó y regresamos a barlovento y giramos otra que nos subió a más de 400m y con esa altura nos fuimos para Arrollo Blanco, a sotavento. Allí como a 200 m encontré la que había visto de lejos, Dany abajo de mi venía asustado pues creía que iba a caminar de regreso, cuando comenzó a girar sólo gritaba de la alegría, jajaja... En esa térmica de un +3 o +3.5 m/s sostenido le ganamos hasta la nube a 1800 m y de ahí seguimos hasta Santa Rita a 13 km de la loma, el pueblo que está antes de Jiguaní, por donde se entra para Las Minas. Allí subimos a los 1400 nuevamente y arrancamos para el entronque de Guisa a 11km, en el camino nos topamos una brisa de frente que nos robó mucha altura y llegamos al entronque por debajo de los 500, allí todo estaba muy frio y solo pudimos entrar hacia acá como 3 km. Fue un vuelo muy alegre, pues en esta ocación no fui yo solo, jajaja. Aterrizamos justo al lado de la carretera y Dany estaba muy contento, pues ese es su vuelo más largo y más alto. Saludos Alexey
..."
Oigo las historias de Alexei y de verdad que me dan ganas de salir corriendo para allá porque aquí en La Habana, por el momento, no hacemos esos vuelazos. El otro día estuvo bueno el día para ir al Pan de Matanzas que es la zona más cercana que promete para vuelos de XC pero por otras circunstancias no pude salir para allá con Carlos. Lo que hacemos en estos días son vuelitos con paramotor, luego dejo algunas fotos, pero no es lo mismo. Ojalá tuvieramos una buena zona para hacer vuelos como el que relata Alexey :-)
Mas fotos
lunes, 8 de agosto de 2011
Volando Paramotor
viernes, 15 de abril de 2011
Conociendo el Paramotor en Cuba
Por primera vez en La Habana, los pilotos del club local de parapente hacemos un vuelo en paramotor. Aquí les dejo la historia.
Dia de brisas marinas y total ausencia de viento méteo, salimos con la idea de volar en Canasí. Por el camino me comenta Carlos que Luisito salió para El Fraile y trataría de volar el recién terminado paramotor. Sabiendo que estaba solo pensé que ojalá no intentara nada hasta que llegaramos nosotros, así le podríamos hechar una mano. Llegamos al Fraile y allí divisamos a Luis haciendo prácticas de inflado, sin el motor. En cuanto nos vió bajó la vela y nos dispusimos a probar el nuevo jugete.
Primer intento: Extendimos la vela, ayudamos a Luisito a ponerse el arnés-motor a la espalda y pidió que lo dejaramos arrancarlo él solo, así lo hizo sin ningún problema. El viento no estaba fuerte pero la brisa era constante y podía llegar a los 15 km/h. Infló la vela patinando un poco en la tierra sin hierba, mantuvo el control de la vela unos instantes, se puso de frente al viento iniciando la carrera de despegue pero no lo logró finalmente.
Segundo intento: Movimos la vela un poco para inflarla sobre la hierba y tratar de evitar que Luisito resvalara nuevamente. Subió suave al principio pero luego se aceleró pasando al piloto y plegando frontal. Apagó el motor, algunos suspentes se enredaron en la pala, pero por suerte ya ésta no estaba girando y no pasó del susto.
Tercer intento: Inflado perfecto, el piloto controla la vela. Se gira de frente al viento, acelera el motor y comienza la carrera. No fué fácil despegar, tuvo que hacerlo con la máquina a fondo. Luego el ascenso fué constante hasta llegar tal vez a unos 70 m. Hizo un par de pasadas sobre nuestras cabezas y aterrizó visiblemente emocionado. Funcionó!!!
Luego vino el turno de Carlos. Primero cargar el motor, encenderlo, sentir la dureza del acelerador y apagarlo. Carlos infló la vela con el motor apagado, estuvo haciendo prácticas de control de la vela hasta que se sintió cómodo y Luisito le arrancó el motor. No pudo despegar en el primer intento pero en el segundo se fué al aire. Subiendo todo el tiempo y rumbo a la ladera, al acercarse a ésta se notó el efecto de la ascendente orográfica pero parece que no le gustó mucho y salió rápido de allí. Vino a aterrizar y estaba más contento que un niño con juguete nuevo.
Mi turno.
La Nova Mamboo era muy grande para mí, yo no me atrevía a probar el paramotor con la Omega 4 y entonces decidimos sacar la vela de Carlos (Nova Mentor) que va hasta 110 kg. Grande para mí también, pero con el peso del motor tal vez llegaba al mínimo, de todas maneras ya el viento era nulo.
Me ayudaron a ponerme el motor en la espalda, hice las pruebas con el acelerador y lo apagué. Luego, unas prácticas de inflado con este nuevo peso en la espalda, nada muy complicado. El acelerador molesta un poco en la mano pero es cuestión de adaparse. Cuando me sentí en confianza con la vela inflada le pedí a Luisito que lo arrancara. Así lo hizo pero en el momento ya no había viento y al detenerme un instante la vela perdió presión y tuve que apagar y abortar. En mi segunto intento, Luisito arrancó el motor mientras yo caminaba con la vela inflada y frenada. Con el motor encendido traté de ponerla justo sobre mi cabeza y entonces aceleré. Tuve la impresión de despegar enseguida y me acomodé en la silla muy pronto. Mantener el control de los mandos, el rumbo y la aceleración del motor al mismo tiempo no me resultó trivial esta primera vez. Así es que al principio aceleraba y desaceleraba deliberadamente cuando me concentraba en una cosa o en la otra. Me sentí demasiado ligero, no quise acelerar el motor a fondo y me mantuve tenso todo el vuelo. Vine al aterrizaje, apagué el motor y todo perfecto.
Por ahora no creo que lo cambie por el vuelo libre, pero me gustaría repetir la experiencia. Para nosotros es algo totalmente nuevo, a penas comenzamos a experimentar en el vuelo con motor. Esto es mucho más costoso y no hubiera sido posible sin el esfuerzo de Victor (Vitorazi), Diego Renedo, Luisito, Daniel, Melania y muchos más, a todos ellos muchas gracias!!!








Dia de brisas marinas y total ausencia de viento méteo, salimos con la idea de volar en Canasí. Por el camino me comenta Carlos que Luisito salió para El Fraile y trataría de volar el recién terminado paramotor. Sabiendo que estaba solo pensé que ojalá no intentara nada hasta que llegaramos nosotros, así le podríamos hechar una mano. Llegamos al Fraile y allí divisamos a Luis haciendo prácticas de inflado, sin el motor. En cuanto nos vió bajó la vela y nos dispusimos a probar el nuevo jugete.
Primer intento: Extendimos la vela, ayudamos a Luisito a ponerse el arnés-motor a la espalda y pidió que lo dejaramos arrancarlo él solo, así lo hizo sin ningún problema. El viento no estaba fuerte pero la brisa era constante y podía llegar a los 15 km/h. Infló la vela patinando un poco en la tierra sin hierba, mantuvo el control de la vela unos instantes, se puso de frente al viento iniciando la carrera de despegue pero no lo logró finalmente.
Segundo intento: Movimos la vela un poco para inflarla sobre la hierba y tratar de evitar que Luisito resvalara nuevamente. Subió suave al principio pero luego se aceleró pasando al piloto y plegando frontal. Apagó el motor, algunos suspentes se enredaron en la pala, pero por suerte ya ésta no estaba girando y no pasó del susto.
Tercer intento: Inflado perfecto, el piloto controla la vela. Se gira de frente al viento, acelera el motor y comienza la carrera. No fué fácil despegar, tuvo que hacerlo con la máquina a fondo. Luego el ascenso fué constante hasta llegar tal vez a unos 70 m. Hizo un par de pasadas sobre nuestras cabezas y aterrizó visiblemente emocionado. Funcionó!!!
Luego vino el turno de Carlos. Primero cargar el motor, encenderlo, sentir la dureza del acelerador y apagarlo. Carlos infló la vela con el motor apagado, estuvo haciendo prácticas de control de la vela hasta que se sintió cómodo y Luisito le arrancó el motor. No pudo despegar en el primer intento pero en el segundo se fué al aire. Subiendo todo el tiempo y rumbo a la ladera, al acercarse a ésta se notó el efecto de la ascendente orográfica pero parece que no le gustó mucho y salió rápido de allí. Vino a aterrizar y estaba más contento que un niño con juguete nuevo.
Mi turno.
La Nova Mamboo era muy grande para mí, yo no me atrevía a probar el paramotor con la Omega 4 y entonces decidimos sacar la vela de Carlos (Nova Mentor) que va hasta 110 kg. Grande para mí también, pero con el peso del motor tal vez llegaba al mínimo, de todas maneras ya el viento era nulo.
Me ayudaron a ponerme el motor en la espalda, hice las pruebas con el acelerador y lo apagué. Luego, unas prácticas de inflado con este nuevo peso en la espalda, nada muy complicado. El acelerador molesta un poco en la mano pero es cuestión de adaparse. Cuando me sentí en confianza con la vela inflada le pedí a Luisito que lo arrancara. Así lo hizo pero en el momento ya no había viento y al detenerme un instante la vela perdió presión y tuve que apagar y abortar. En mi segunto intento, Luisito arrancó el motor mientras yo caminaba con la vela inflada y frenada. Con el motor encendido traté de ponerla justo sobre mi cabeza y entonces aceleré. Tuve la impresión de despegar enseguida y me acomodé en la silla muy pronto. Mantener el control de los mandos, el rumbo y la aceleración del motor al mismo tiempo no me resultó trivial esta primera vez. Así es que al principio aceleraba y desaceleraba deliberadamente cuando me concentraba en una cosa o en la otra. Me sentí demasiado ligero, no quise acelerar el motor a fondo y me mantuve tenso todo el vuelo. Vine al aterrizaje, apagué el motor y todo perfecto.
Por ahora no creo que lo cambie por el vuelo libre, pero me gustaría repetir la experiencia. Para nosotros es algo totalmente nuevo, a penas comenzamos a experimentar en el vuelo con motor. Esto es mucho más costoso y no hubiera sido posible sin el esfuerzo de Victor (Vitorazi), Diego Renedo, Luisito, Daniel, Melania y muchos más, a todos ellos muchas gracias!!!
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